El tipo de cera hace la diferencia

Mi criterio a la hora de comprar una vela era "es o no es bonita". Al indagar un poco más, he descubierto que hay mucha diferencia entre unas y otras, empezando por el tipo de cera:


Las más utilizadas para la fabricación de velas son la parafina, la cera de abeja y la cera de soja.


La más común es la parafina, se extrae de una mezcla de hidrocarburos derivados del petróleo. Es la más utilizada en la producción masiva de velas debido a su relación calidad-precio, ya que dan un efecto aromático más fuerte con poca cantidad de fragancia. Sin embargo, este tipo de cera puede ser tóxica para los animales e incluso para nosotros mismos. Desprenden hollín negro (sí, eso que aparece en las paredes cuando se consume una vela) y, al ser más combustibles, se consumen más rápido y generan residuos tóxicos no biodegradables para el planeta.


Luego está la cera de abeja que, aunque sea una fuente más limpia, la obtención de la cera no siempre es respetuosa con el ciclo natural de las colmenas. En Europa y América del Norte, cada año se pierde entre un tercio y la mitad de las colonias de abejas melíferas, las cifras más altas se registraron en 2008 y 2010. La polinización de las abejas favorece en gran medida a la producción agrícola, sin este fenómeno perderíamos el 60% de las frutas y verduras que comemos hoy en día. ¡No podemos permitir perderlas!


Por todo ello, la opción que me parece más apropiada para hacer mis velas es la cera de soja. Es un producto natural biodegradable y completamente renovable. Al quemarse la cera, se convierte en aceite vegetal, lo que genera una combustión más limpia. Además, al tener un punto de fusión más bajo, la vela dura hasta un 50% más que las otras ceras.



Espero que este post te ayude a decidir cuando compres tu próxima vela. La cera de soja se ha creado como una alternativa vegetal ante estos problemas, en By Justine Rose creemos que es el camino a seguir.

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